miércoles, 4 de noviembre de 2015

tres cosas en la vida

Yo siempre he abogado por las cosas sencillas, aquellas que satisfacen una vida sin precariedades pero tampoco con lujos innecesarios, lo cual no es precisamente atentar contra un "estilo de vida" en donde los gastos que pueden considerarse superfluos por algunos, son elementos de la canasta básica en la de otros, siempre y cuando sean un complemento acorde al ingreso de la casa, por no decirle hogar.

Sin embargo, más allá de si un viaje al extranjero al año es una banalidad o no, o si tener televisión de paga es un mal necesario en nuestros tiempos y sobre todo en un país como México, hay tres cosas que por lo general no puedo mantener en equilibrio, no desde que lo recuerdo y menos ahora que puedo detenerme a pensar en ello, tres cosas que suenan a poco, pero llevan una vida equilibrar, al menos ésta que lleva sus 33 vuelas al sol.

Salud, dinero y amor, por cursi o caprichoso que suene la triada, son los mínimos indispensables para poder dormir y descansar cada noche, no recuerdo la última vez que dicha trifecta formo parte de mi vida, de lo que si estoy consciente es que hoy no tengo clara ninguna de las tres, que si bien son un trabajo de todos los días y un proyecto a futuro, también pueden convertirse en serias preocupaciones de un momento a otro.

Sin redundar mucho en lo que me puede quitar el sueño, y con la única intención en usar este medio para liberar un poco de RAM de mi sistema, además de algún día volver a leer éstas líneas esperando estar en una mejor situación, aquí va un resumen de cada punto.

Salud, por lo general estoy bien, no me enfermo ni seguido ni muy fuerte, de una gripa una vez al año a lo mucho no me salvo, sin embargo entre más te cuidas o procuras no estar expuesto a alguna enfermedad, cuando sucede no sólo es molesto, saca de onda, sobre todo si se pudo prevenir, y para aclarar, no es grave pero es caro, una mala atención de un dentista hace un año hoy me tiene con 6 visitas a uno nuevo para corregir y reconstruir.

Dinero, éste año ha sido todo un reto a mi bolsillo, lo que empezó con la mejor de las vibras e intenciones de lograr objetivos que en otros años en el despacho, se ha visto comprometido por malas decisiones al buscar personal, clientes y gastos que no tenía hace tiempo, que pueden verse como innecesarios pero en realidad fueron invertidos en algo así como una relación que hoy no tengo aunque lo supongo.

Amor, ha sido toda una experiencia estar con ella, algo lo suficientemente bueno como para no querer hacer otra cosa en ningún lado, tampoco buscar suerte con alguien más o siquiera intentarlo, sin embargo mi intención ha sido clara supongo desde el principio, quiero intentar algo hasta sus últimas consecuencias, lo único malo es que no se medir o distinguir las últimas consecuencias para quién, para variar, siempre llevo las de perder, aunque estoy más consciente de ello que cualquiera de las otra veces que no sólo perdí, o deje ir o salieron mal, es cuestión de estar listo para más y no tener más que sólo la idea de lo bueno que puede ser, sin promesas de nada más, una noche a la vez, y una ausencia donde no parece estar siquiera permitido extrañar, dudar o preguntar, porque no hay nada más que la idea, una ilusión de lo que solo ella sabe si puede dejar que pase, o si solo espera que pase de largo.

Todo tiene solución, es cuestión de actitud, paciencia, trabajo y decisión, sin embargo es en noches como esta que todo viene a mi mente en un sólo momento, en un instante que te pone de rodillas, te satura y lo único que puedes hacer es pensar y esperar que todo no te quite el sueño y te deje avanzar, ver la luz de la mañana, levantarte y seguir adelante, solo, pues en cualquier momento, la única persona con la que cuentas, eres tú, hasta que alguien más decida que quiere compartir el camino que llevas.

viernes, 3 de julio de 2015

Bob Marley quotes

“You may not be her first, her last, or her only. She loved before she may love again. But if she loves you now, what else matters? She's not perfect—you aren't either, and the two of you may never be perfect together but if she can make you laugh, cause you to think twice, and admit to being human and making mistakes, hold onto her and give her the most you can. She may not be thinking about you every second of the day, but she will give you a part of her that she knows you can break—her heart. So don't hurt her, don't change her, don't analyze and don't expect more than she can give. Smile when she makes you happy, let her know when she makes you mad, and miss her when she's not there.”  

And he also said:

“Only once in your life, I truly believe, you find someone who can completely turn your world around. You tell them things that you’ve never shared with another soul and they absorb everything you say and actually want to hear more. You share hopes for the future, dreams that will never come true, goals that were never achieved and the many disappointments life has thrown at you. When something wonderful happens, you can’t wait to tell them about it, knowing they will share in your excitement. They are not embarrassed to cry with you when you are hurting or laugh with you when you make a fool of yourself. Never do they hurt your feelings or make you feel like you are not good enough, but rather they build you up and show you the things about yourself that make you special and even beautiful. There is never any pressure, jealousy or competition but only a quiet calmness when they are around. You can be yourself and not worry about what they will think of you because they love you for who you are. The things that seem insignificant to most people such as a note, song or walk become invaluable treasures kept safe in your heart to cherish forever. Memories of your childhood come back and are so clear and vivid it’s like being young again. Colours seem brighter and more brilliant. Laughter seems part of daily life where before it was infrequent or didn’t exist at all. A phone call or two during the day helps to get you through a long day’s work and always brings a smile to your face. In their presence, there’s no need for continuous conversation, but you find you’re quite content in just having them nearby. Things that never interested you before become fascinating because you know they are important to this person who is so special to you. You think of this person on every occasion and in everything you do. Simple things bring them to mind like a pale blue sky, gentle wind or even a storm cloud on the horizon. You open your heart knowing that there’s a chance it may be broken one day and in opening your heart, you experience a love and joy that you never dreamed possible. You find that being vulnerable is the only way to allow your heart to feel true pleasure that’s so real it scares you. You find strength in knowing you have a true friend and possibly a soul mate who will remain loyal to the end. Life seems completely different, exciting and worthwhile. Your only hope and security is in knowing that they are a part of your life.” 

So, you must think about this before you ask me about why I do everything, everytime, when I do it for you.

miércoles, 10 de junio de 2015

la burbuja

Normalidad, extraña y placentera cotidianidad, seguridad y confort, es lo que tenemos cuando estamos juntos, esa que buscamos y se ha convertido en nuestro mundo por días, por noches y madrugadas, donde hacer, deshacer y reinventar todo aquello que estamos aprendiendo uno del otro, es una experiencia que ya conocíamos, nos reconocemos, identificamos, pero somos desconocidos, tal vez de un momento pasado.

Por alguna extraña razón un departamento de tan sólo unos metros de extensión se convierte en un fortín apenas cruzas la puerta, las provisiones listas, re-abastecimiento a unos pasos, películas, vídeos, música y nosotros, reyes en la torre, hedonistas, cómplices y guardianes de nuestra propia atmósfera, esa que se formó la primera noche que reclamaste tu lugar en mi vida, que se extendió por otras tantas y que hoy ya tiene nombre, la burbuja.

Sin embargo, apenas cruzas la puerta para regresar a tu casa, todo vuelve a la normalidad, se termina el hechizo y el departamento vuelve a su estado original, mi vida regresa al punto dónde se quedó tras la pausa que hizo tu llegada así hayan pasado horas, días y noches en vela.

Ya una vez intentaste terminar con esto y mis palabras te hicieron desistir, posiblemente solo fueron una frases acertadas pero nos dieron más tiempo juntos, unas semanas, un mes, pero aún con tiempo prestado, nuestra fortaleza se mantiene cuando volvemos a pasar tiempo en ella, como si nada hubiera ocurrido, como si perteneciéramos a ella y al mismo tiempo nos reclamara permanencia.

Bajo la advertencia de un final que contrasta con el anhelo constante de la repetición, pasan mis días, algunos lejos de ti por convicción, por necesidad o negación, no hay quejas, tampoco reclamos, sólo un ir y venir de ideas que no se concretan, planes que no ven un mañana y una promesa de otro día dentro de la burbuja, un espacio etéreo que nos pertenece, aquí, ahora y en cada momento a partir que cruzas la puerta.

Si lo buenos que somos para estar juntos no es suficiente, sólo nos queda disfrutar nuestro espacio y tiempo cuando se presente, a solas, furtivos, intensos y descarados, unas horas, un día, semanas o meses, sin restricciones salvo las que tu misma has creado para nosotros, con libertades ficticias porque no buscamos nada en otra parte, con lo único que nos mantiene juntos que bajo un silencio ensordecedor que descubrimos en cada abrazo, cada beso y cuando descansamos uno a lado del otro sin más ropa que gotas de sudor y caricias.

 just two lost souls swimming in a fishbowl year after year

domingo, 26 de abril de 2015

¿Porqué estas en mi vida?

De una plática casual, jueves por la tarde, a una nueva pregunta que aparece entre nosotros, por nosotros, ni siquiera fue importante en el momento de formularla, pero se quedó ahí para regresar hoy para escribir sobre ella.

Somos distintos en exceso, tu, centrada en la profundidad del cosmos donde te hayas a ti misma, en la búsqueda de la plenitud sin que la felicidad importe, pues la primera abarca una totalidad y la segunda se queda queda corta, efímera, pasajera y fugaz (aunque insisto que una no esta completa sin la otra). Yo, peleando con la levedad de una vida que se aproxima a sus treinta y tres vueltas al sol, recordando los años, las personas y las experiencias, con la duda de no saber en que momento me encuentro, me siento diez años más joven y el mundo me enseña cada día la realidad, la cual entiendo, pero me niego a hacerla mía, es común, banal, lógica y tradicional, no es suficiente.

Hoy he dado lectura a varios años atrás, hechos y publicaciones, fotos, enlaces, música, momentos, recuerdos y anécdotas; no he vivido poco, tampoco creo que mucho pero no tengo con que comparar para afirmar lo uno o lo otro, sólo se que he vivido y me sorprendo, me alegro de estar vivo, no extraño cosas ni personas, las menos, siguen cerca, las otras cumplieron su tiempo en mi espacio, dejaron lo que debían y se les agradece el esfuerzo, incluso si no fue a propósito.

Bebo las cervezas que dejaste huérfanas hace un par de días en mi refrigerador, esas que salimos a buscar a las tres de la mañana, lo hago mientras recapitulo tu breve tiempo conmigo, apenas tres citas y demasiado que contar, pero más que reservar para mi, para nosotros, no se cómo paso tanto en un espacio y tiempo tan reducidos, supongo que ambos lo necesitábamos, nos merecíamos y nos encontramos.

Parece ocioso preguntarme sobre el para qué estas en mi vida, pero lo ignoro igual que los porque, debería (y lo hago) solo disfrutar el día a día sabiendo que estas ahí, pero mi naturaleza es curiosa y mi historia me ha llevado a ser desconfiado, aún así, y en tus términos que he hecho míos me dejo llevar y me encuentro por primera vez en pleno descontrol de mi pensando en ti, hombre al agua.

Si bien aún no tengo muchas respuestas sobre el porque estas aquí, -y es posible que no lo sepa hasta que este tiempo también llegue a su fin, en unos días, muchos meses, varios años o mucho después-, he entendido la primera razón, -te advierto que es muy posible que encuentre una nueva cada día que estemos juntos, y otras tantas los demás-, se que estas aquí para hacerme recapitular, voltear atrás no para buscarte ahí ni para sacar algún viejo sentimiento que quisiera imitar contigo, sino para valorar los nuevos y distintos momentos que me estas ofreciendo, que me aportas con tus palabras, con tu sentido del humor, con tus ideas, con tus besos y con tu cuerpo.

Recapitular, para estar agradecido pues todo eso que está atrás me hizo conocerte, no el día que me gustaste, no la primera vez que te dije hola, tampoco en otro momento que no fuera hasta aquel que me hizo darme cuenta de lo peligrosa que podrías ser, el día que que me di cuenta en lo que te podrías convertir, el mismo día que supe que no había vuelta atrás y a partir de entonces, no quedaría de mí averiguar hasta donde podemos llegar.

Recapitular para evidenciar e identificar todos esos viejos vicios que acompañaron tantos errores, esos que echaron a perder cualquier ocasión previa, que por suerte acabaron para empezar de nuevo, esta vez tu y yo, para ser "conocidos" que se intentan "conocer", con sus borrones y cuentas nuevas, sin pasado, con presente y de futuro incierto, pero que vale la pena averiguar, como siempre, lo divertido es el viaje, el destino es lo menos importante, y al cual sólo llegas para hacer lo mismo una vez más, recapitular, sonreír y seguir adelante.

Then as it was, then again it will be 
An' though the course may change sometimes 
Rivers always reach the sea 

lunes, 20 de abril de 2015

¿qué es la felicidad?

De las seis de la tarde de un sábado a las diez de la mañana de un lunes, eso fue lo que tuvimos, minutos más, minutos menos, de una salida sin expectativas, a una reflexión en alguna hora del domingo.

¿Qué es la felicidad? me preguntaste mientras permanecíamos inmóviles en el sillón bajo y sobre una sábana que habría sido nuestro refugio prácticamente todo el día; la felicidad -te respondí-, no estoy seguro, supongo que es ahora, es el anhelo por la repetición según leí en un libro de Kundera, es éste momento que quiero que se repita una y otra vez, como me siento y como me hace sentir estar aquí contigo. Aunque este momento no volverá a pasar -me interrumpiste-, los demás serán distintos, nuevos, ya no será igual. Si, tienes razón -continué-, por eso es el anhelo de volver a encontrar este momento, dónde no me falta nada.

No se si te convencí, supongo que no fue así, tu expresión no me dijo nada aunque tu mirada lo intentó, "frase ensayada" debiste pensar, aún así me dejaste continuar con mi idea y recargaste tu cabeza en mi pecho, te acomodaste y seguimos en lo nuestro, en lo que descubríamos si eramos buenos para estar juntos, dos extraños, que hacía un mes tomaron algo y tres latidos me delataron, me gustabas más de lo necesario, más de lo decente y más de lo que quería aceptar, pero ya era tarde para pensar en ello, ya lo sabías.

Día, tarde y noche de películas, varias joyas del cine desfilaron ante nuestros ojos, películas que no pensé que le gustarán a una chica, films que difícilmente verían no sin ser motivo de una deuda u obligación de pareja o capricho del novio, pero no contigo, así vimos de Back to the Future a Rocky III, de Machete Kills a The Terminator (si, la primera de la serie), entre otras, las disfrutabas, observabas con la atención de una niña pequeña que escucha sus primeras historias de princesas, mientras la sangre corría, las balas atravesaban todo a su paso o el principal contendiente al campeonato de box caía a la lona, nunca lo hubiera imaginado, creo que no había visto algo que me llamara tanto la atención como tu.

Una noche parecía suficiente, una tarde de películas sonaba bien para descansar, pero no así para dejarte ir, no tan rápido, una tarde y una noche nunca son suficientes, no contigo, no cuando lo primero que veo al despertar eres tu, necesitaba al menos una noche más, una de cientos, pero por algo se tiene que empezar, estar cerca de ti, escucharte, verte, sentirte, probarte y acariciarte, no con palabras o letras, sueños o ideas, te quería para mi, te quiero para mi, de la única forma que se puede desear, egoísta, y así te quedaste, algo bueno debí hacer en mi otra vida, fue mi primer deseo cumplido en mucho tiempo.

Dormir, o al menos intentarlo, eventualmente lograrlo agitado, cansado, excitado, divertido, adolorido, derrumbado, entregado y sorprendido, descifrado, deconstruido, en ti me encontré conmigo, en ti me liberé y dentro de ti descansé, sin miedo, sin dudas, sin nada más que yo, sin más que nosotros, sin pensar en el día, la hora ni mañana, consecuencias o caprichos, solo tu y yo.

¿Qué es la felicidad?

Aún no lo sé de cierto, tal vez Kundera tenga razón, o posiblemente se quedó corto si todo se mantiene en anhelo, en ese caso la certeza debería tener más peso y entonces, que mejor que saber con seguridad que volverá a ocurrir, es posible que sea así, o todo lo contrario.

En tu mirada, tranquila y profunda descubrí otra posibilidad, -esa mirada que hoy me quita el sueño-, una que no nos incluye, una que cumplimos y que nada tiene que ver con la repetición, la felicidad es saber que la encontraste, que es real pero pasajera, que se atesora por lo fugaz, por su intensidad, por su calidez, por ser única, irrepetible y nuestra.

Si tu pregunta hubiera sido ¿eres feliz?, la respuesta hubiera sido simple, completa, total, monosílaba y contundente, e incluso seguiría siendo la misma para buscar ser feliz de nuevo, en otro momento, en otro espacio, otra vida si así tiene que ser. 

Si, me haces feliz, en este tiempo, en este espacio y los que siguen, en los momentos fugaces e irrepetibles, sólo en esos, pues estar feliz a toda hora, en todo lugar es imposible, terminaría asfixiado de tanta felicidad, muerto por su peso y olvidado por su ligereza pues el ser humano mejor atesora sus desgracias que cada momento en que es feliz, yo por el contrario, y no precisamente renunciando a mi humanidad, prefiero quedarme sólo con esos momentos, donde tu imagen y tu recuerdo los acompaño con una sonrisa, me haces feliz... a momentos.






lunes, 23 de marzo de 2015

algo falta

La práctica hace al maestro o por lo menos lo hace menos bruto a uno, sobre todo cuando se trata de mujeres, aprendes a cerrar la boca cuando sientes una de esas miradas retadoras a que hagas lo contrario, a acercarte lentamente por un beso en la mejilla cuando sabes que vas a desviarte por ahí de unos 5 centímetros según sea necesario, a recordar cosas importantísimas (para ellas) como el nombre de sus papás, las flores que le gustan y hasta el chunche que vieron en el aparador de la tienda aquella vez que no quedó otra más que ser acompañante resignado en un domingo que no hubo mejor pretexto más que despegarte del sillón y apagar la televisión.

Cosas como las anteriores muchas y de temas variados, así uno no se aburre, la cosa se complica y sube de nivel si se le ocurre salir con más de una -cabe aclarar salir no significa "andar" ni tampoco algo que se considere una relación- y entonces hay que recordar y no mezclar, parafrasear aquellos bonitos versos, alegorías y metáforas cuando una no inspira nuevo material, peor aún, cuando por más entusiasmo, ganas e interés puede haber, resulta en fiasco cuando la plática deriva en temas tan absurdos como zapatos o lo mucho que conocen sobre algo verdaderamente insignificante (si es que los zapatos no lo fueron).

Entre beso abrazos y singulares arrumacos, uno se va adiestrando en otros menesteres, si abre la boca mucho o muy poco puede ser un ejemplo que se puede mal interpretar, sin embargo es útil darse una idea cuando después de un beso sientes la necesidad de pasar una servilleta por tu cara, lo demás es menos importante.

A mi me lo advirtieron, estudiar un posgrado te puede afectar la vida social, por no decir que la amorosa por igual, las pláticas comienzan a necesitar un nivel decente para poder pasar de los 10 minutos divagando sobre la importancia de beber o no otra cerveza, para llegar a temas más relevantes que puedan ser objeto de pretexto para una segunda visita o encontrar un mejor lugar para escuchar a tu interlocutora, lo difícil es hallar con quién pasar por todo ello.

De pronto la ortografía se vuelve importante, la manera de hablar, la coherencia en los argumentos ideas y descripciones, un vocabulario amplio además de correctamente empleado, conocimiento compartido y por compartir, libros y cafés, cerveza y risas, bonitos ojos y mejor cuerpo, risa perfecta y cuello exuberante, de todas no hago una, pero todas son parte de lo que quiero, solo algo falta.

Algo falta, sin duda, salidas, cervezas, pláticas, besos y noches en vela no son suficientes, solo divertidas y aleccionadoras, relajantes y placenteras esta por demás hacerlo notar -demasiado tarde-, me pregunto si te habrás llevado algo que le daba sentido a aquello que antes solo era entretenido, ahora necesito algo más complicado, si sabes ¿qué es? y aún lo tienes, ¿me lo devuelves?


martes, 10 de marzo de 2015

volver a empezar

Tuvo que pasar más de un año para no encontrarme con tu recuerdo en los momentos más inoportunos de mi vida después de ti, y cuando me doy cuenta ya no dueles, no haces falta, eres tan sólo el recuerdo que hubo un antes y vivo en lo que siguió a eso, una pausa, unos años, tu y yo.

Deje mi vida en pausa por un tiempo, ahora me doy cuenta que era porque no había que dar, todo se había ido contigo y me quedé vacío, tenía que volver a empezar y no hay cosa más complicada que encontrarse con un borrón y cuenta nueva cuando se trata de ofrecer algo propio, algo que valga la pena compartir.

¿Porqué me acuerdo tanto de ti? ¿porqué te dejo en estas letras? ¿para qué?, no tengo una buena respuesta, supongo que te agradezco más de lo que te extrañe, me diste un motivo para seguir alejándome de ti, un propósito que hoy está claro, y aunque es simple de decir, escribir o pronunciar en la práctica es lo más complicado que hay, quiero algo mejor que nosotros dos, algo mejor que aquello que nos antecedió, algo más grande que sólo en mi imaginación puedo inventar, algo sólo para locos y con grandes letras rojas iluminadas con neón que advierten del peligro de cruzar al otro lado, algo para lo que no fuimos buenos juntos.

Por otro lado y con menos imaginación, te escribo porque después de ti no ha pasado nadie (hasta hace unos días) que me despertara el interés por escribir, ese que tantas noches motivaste, desvelaste y recreaste con tus lecturas, me hacia falta una musa, un deseo y un sentimiento que me recordara que esto es solo un reflejo de la vorágine en mi cabeza, así como de la falta de congruencia de mi corazón.

Adiós, hasta luego, gracias y bienvenida de nuevo, ya no como musa, si como una historia más que puedo contar sin pena ni gloria, solo un momento más que precede a lo que está por venir y se asoma solo para advertirme y recordarme que es mejor el juego que la meta, que es más entretenida la persecución que conquistar el objetivo, que hay más que vivir y contar cuando se intenta que cuando se posee, te aburre y se te olvida que lo motivo todo en un inicio.

Me extraño contigo, me anhelo con ella, me divierto con ninguna y cada día que me levanto, encuentro la oscuridad en mi que me motiva a volver a empezar, perseguir, correr, tomar y soltar de nuevo, porque no quiero perder nada que me pueda provocar no ir de nuevo tras ella, un día a la vez, todos los días, hasta que no pueda seguir más.


miércoles, 4 de marzo de 2015

tres latidos

Con la taza de café casi vacía solo puedo concentrarme en lo que recuerdo de anoche, por fortuna es casi todo o al menos eso creo, de un ¿para dónde vas? a un "yo te llevo", después de cerca de 6 horas o más platicando de cualquier cosa, preguntando con toda la intención de encontrar algo en común, cambiando de tema según su expresión, dejándonos llevar por algo tan simple y a la vez tan poco frecuente que me molesta no haberlo hecho antes, aunque ahora me congratulo por no dejarlo pasar, sólo sugerir, preguntar, armarse de valor por 20 segundos e invitarla a tomar algo.

Tenía todas las de perder o al menos eso pensé al momento de sugerir cambiar el rumbo y decir "cerveza", su cara no expresó nada hasta un par de segundos después respondiendo con un ¿porqué no?

No puedo describir mejor la noche que con el título que acompaña este texto, tres latidos, fueron ellos los que me advirtieron del momento correcto para los tres sucesos con los que me quedo, y aunque por momentos al final de la noche mi ritmo cardíaco se nivelo a la fuerza de aquellos, solo recuerdo la intensidad de esos que me dieron mi Q para tomar acción.

Aviso número 1

Me gustó desde el primer día que la vi, sin embargo en ese momento ni disponibilidad o manera de interactuar era posible, cada que encontraba oportunidad me acercaba solo para saber algo de ella, no siempre con éxito ni con información relevante, por eso al momento de ver que se iba aproveche para acompañar su camino que por suerte era el mío -seguramente hubiera hecho lo mismo incluso si no hubiera sido así.

Con poco que conversar, tome algunas calles que conozco de memoria por aquellos lugares de donde fui un fiel parroquiano aprovechándome de su poco conocimiento de la zona, mientras caminábamos cerca del que tengo más historias, recibí el primer aviso, veinte segundos nada más, posiblemente menos, nuestra plática parecía estancada y las probabilidades no se veían prometedoras, así que solo lo solté: ¿y si vamos por una cerveza?

Aviso número 2

La cerveza fue un éxito, a las primeras le siguieron otras, mezcales, más cervezas, plática de cualquier otro tema y por fin, información valiosa, acompañada de constantes roces, tocarnos tímidamente parecía algo simple, pero cuesta trabajo no hacerlo torpemente y de forma evidente, solo un poco, de la nada había un vínculo de dos extraños en la barra de un bar, mientras por alguna razón que aún no entiendo, recibíamos cerveza gratis, lo más extraño es que no era la primera ocasión que pasaba algo así, solo que en ese momento no lo recordaba.

El segundo aviso llegó tan inesperado como el primero, para entonces sentados uno frente al otro, ya no eran importantes los tragos, ni mi hipótesis a comprobar si el orden de los factores altera el resultado para el día siguiente (experimento basado en la cerveza y el licor). Fueron más de 20 segundos, eso estoy seguro, siempre doy una explicación que ponga en contexto la ridiculez que estoy por cometer, no se si funciona, pero al parecer es menos dramático porque parece que estas hablando de cualquier otra cosa,

Puesto en evidencia, contextualizado -por decirlo de alguna manera- lo único que quedaba por decir fue simple, "me gustas, mucho realmente, no me preguntes porque, es lo que hay".

Aviso número 3

Nos cerraron el lugar, para variar me encontraba en el mismo bar que una y otra vez desalojaba hasta el final, dos y media, tal vez tres de la madrugada de un miércoles, algo temerario para alguien que ya no soporta mucho las resacas y tiene que trabajar temprano, pero no dudaría un segundo en volver lo a hacer, sobre todo con ella.

Caminamos sin mucho rumbo, buscando transporte o al menos ese era el pretexto, yo sabía perfectamente dónde estaba pero quería extender más su tiempo conmigo, tomé el camino largo y ella tampoco pareció darle importancia, de la mano, seguimos unas cuadras más hasta que el tercer aviso llegó.

Frente al parque, menos de veinte segundos supongo, una pausa, fue una ausencia de latido, un paro cardíaco de un instante, darme cuenta que ese era mi Q, mi entrada, ya no podía perder nada, solo su compañía hasta otro momento que quizá no llegue, lo único que teníamos era el uno al otro y eso era lo importante, un beso, su aroma, su cuello, su cuerpo cerca del mío y su respiración agitada.

No se cuanto tiempo más paso, no se cuanto más pasará o si siquiera hay una posibilidad de volver a salir, sin avisos ni advertencias, confiado de querer más, de recuperar no lo que perdí, no lo que gané, simplemente, de quitar la pausa que dejo esa ausencia, ese tercero que no llegó pero se hizo presente y confiado me recordó, lo mucho que me gusta que mi corazón deje de latir.


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Estoy de vuelta.